PSICOLOGÍA INFANTIL Y JUVENIL

PSICOLOGÍA INFANTIL Y JUVENIL

El área de intervención infantil y juvenil se centra en la prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de las alteraciones de la personalidad y problemas psicoemocionales que interfieren en el proceso de desarrollo de los niños, adolescente y jóvenes.

El modelo de intervención es un modelo estructurado basado en la psicoterapia que se adapta a las necesidades de cada paciente.

Qué tratamos

1- TRASTORNOS DE LA CONDUCTA

Los trastornos de conducta son un conjunto de comportamientos, de formas de actuación diversas, que no siempre son entidades clínicas definidas, que tienen como elementos comunes: molestar a otros y / o romper las normas sociales aceptadas (Rodríguez Sacristán 1987).

Algunas de las conductas que se dan en este tipo de trastorno (agresividad, oposición, desobediencia y desafío) se encuentran a menudo en la población infantil y juvenil como parte de su desarrollo.Por eso podemos decir, que no resulta extraño encontrar conductas desafiantes o de oposición a lo largo de un ciclo evolutivo «normal" de cualquier niño y en la mayoría de los casos, si no hay factores de riesgo añadidos, la propia educación de los padres y otros agentes socializadores como la escuela, suelen reconducir estas manifestaciones hacia conductas más normalizadas.

Sin embargo, hay un grupo de niños / as en los que esta conducta es perseverante en el tiempo y presenta una magnitud o frecuencia que no se corresponde con lo que es esperado por su edad o cultura. Es, entonces, cuando podemos estar ante un trastorno clínico.

Las alteraciones en la conducta y / o comportamiento, a menudo aparecen asociadas a otros trastornos (TDAH, Trastorno oposicionista desafiante, retraso mental) o como señales de alarma en trastornos de aprendizaje, depresión infantil, y / o ansiedad.

Por eso es importante hacer un buen análisis, detectar las causas de las conductas disruptivas y realizar una intervención precoz.

TDAH

TRASTORNOS POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (TDAH)

El Trastorno por déficit de atención e hiperactividad es un trastorno de origen neurobiológico que interfiere en la conducta y capacidad de adquisición de los aprendizajes de los niños / as que lo padecen.

Es a partir del 6/7 años cuando se puede realizar un diagnóstico definitivo. En etapas anteriores, si bien ya se pueden observar algunas señales de alarma propias del TDAH, hay que tener en cuenta que algunos de estos síntomas se consideran evolutivamente normales en el desarrollo de los niños.

El TDAH puede ir asociado a trastornos de aprendizaje y / o de conducta.

Es por ello que para poder determinar el diagnóstico es necesario realizar una buena exploración del niño tanto a nivel psicológico como psicopedagógico así como recoger toda la información pertinente del ámbito familiar, académico y social.

Principales síntomas:

Déficit de atención:

  • No termina las tareas que comienza
  • Es desordenado / a
  • Le cuesta concentrarse
  • Parece que no escuche cuando le hablan
  • Parece que sueñe despierto
  • Le cuesta organizarse
  • Evita las tareas que suponen esfuerzo
  • Suelen perder muchas cosas
  • Dificultad en planificar tareas
  • Se distraen con cualquier cosa
  • Se olvidan de anotar los deberes en la agenda
  • No entregan los deberes y / o trabajos el día que toca
  • La presentación del trabajo es descuidada (olvidan del nombre, fecha, título, no respeta los márgenes etc.)
  • En el aula pasa desapercibido y / o se les considera como alumnos poco inteligentes y vagos.

Impulsividad:

  • Actúan sin pensar
  • Les cuesta esperar el turno
  • Suelen interrumpir juegos o conversaciones
  • Deseo-actúo
  • Responden de manera precipitada
  • Poca conciencia del riesgo
  • Baja tolerancia a la frustración

Hiperactividad Motora:

  • Movimientos constante de manos y pies
  • Se levanta constantemente
  • Le cuesta jugar con actividades tranquilo • las
  • Habla mucho, no calla
  • Parece que lleve un motor

Cuando predomina la conducta impulsiva e hiperactiva a menudo se observan conductas disruptivas y manifestaciones de agresividad tanto en el aula como en el ámbito familiar.En estos momentos es muy importante que tanto la familia como la escuela pida ayuda profesional.

De acuerdo con el tipo de sintomatología, el «Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V)", se diferencian 3 tipos de trastornos dentro del TDAH:

  1. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad subtipo predominante intento.
  2. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad subtipo predominante Hiperactiu- impulsivo
  3. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad subtipo combinado.

INTERVENCIÓN

El TDAH requiere de un intervención psicoemocional, psicoeducativa y farmacológica

Intervención psicoemocional: para proporcionar estrategias que permitan ayudar a los niños y adolescentes a desarrollar su capacidad de autocontrol, gestionar y controlar las emociones disfuncionales y entrenar las habilidades sociales.

Intervención psicoeducativa: Hay que realizar una reeducación psicopedagógica para estimular las áreas cognitivas afectadas (atención, concentración) así como proporcionar las estrategias necesarias (entrenamiento en autoinstrucciones, hábitos de estudio etc.) que les permita afrontar los aprendizajes académicos.

Intervención farmacológica: si se considera oportuno y por prescripción médica

TND

TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE (TND)

La característica esencial del trastorno negativista desafiante es un patrón recurrente de comportamiento negativista, desafiante, desobediente y hostil, dirigido a las figuras de autoridad.

Se observan conductas como:

  • Explosiones de rabia incontrolables
  • Discusión con los adultos y / o sus iguales
  • Conductos de desafío hacia la autoridad
  • Negarse a cumplir las demandas o normas impuestas por los adultos
  • Realizar actos que molestan a las demás personas
  • Acusar a los demás de sus propios errores
  • Se sienten fácilmente molestado por los demás
  • Presentan muy poca conciencia emocional, les cuesta reconocer sus propios sentimientos
  • Se muestran poco empáticos con los sentimientos de los demás.

Todos estos comportamientos aparecen con más frecuencia de lo que se espera en sujetos de edad y nivel de desarrollo similar y producen un deterioro significativo de la actividad académica y social (bajo rendimiento académico, expulsiones constantes tanto en la escuela como en actividades extraescolares, castigos recurrentes, rechazo social).

La conducta de oposición puede tomar diferentes formas, desde la pasividad extrema (no obedecer sistemáticamente mostrándose pasivo o inactivo) a sus formas más extremas, es decir, verbalizaciones negativas, insultos, hostilidad o resistencia física con agresividad hacia las figuras de autoridad, ya sean los propios padres, maestros o educadores.

La conducta desafiante y de oposición temprana suele ser persistente y puede ir asociada a diferentes tipos de patología infantil y adolescente. En la adolescencia y posterior vida adulta, el niño / a con antecedentes negativistas o de oposición es un claro candidato a desarrollar un trastorno de la personalidad antisocial si no conseguimos regular antes estas manifestaciones.

El trastorno negativista desafiante se considera uno de los problemas de conducta clínicos más serios en niños /as. Por eso se recomienda realizar un diagnóstico precoz y lleva a cabo un tratamiento riguroso y eficaz tanto con el niño en cuestión como con los adultos (padres y maestros) para que adquieran las destrezas necesarias para manejar este tipo de comportamientos.

TRASTORNO DISOCIAL

TRASTORNO DISOCIAL

Es la manera en cómo se puede manifestar trastorno negativista desafiante (TOD) cuando se llega a la adolescencia. Aunque puede darse una evolución desde el TOD en la infancia hacia un trastorno disocial en la adolescencia, ambos trastornos se consideran independientes, aunque hay entre ellos un evidente solapamiento y una relación evolutiva y jerárquica.

La característica esencial de este trastorno es un patrón de comportamiento persistente y repetitivo en el que se violan los derechos básicos de los demás o importantes normas sociales adecuadas a la edad del sujeto. En este caso se pueden observar conductas del tipo:

  • Comportamiento amenazador o intimidatorio
  • Uso de armas que pueden causar daños físicos
  • Ser cruel con las personas y animales
  • Iniciar peleas físicas con frecuencia
  • Violación de las normas socialmente establecidas
  • Consumo de sustancias tóxicas

2- ANSIEDAD EN LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA

Las respuestas de ansiedad son reacciones defensivas ante el peligro de que el ser humano adopta como respuesta adaptativa y protectora.

La ansiedad es una respuesta de miedo intenso, preocupación y / o inquietud que expresa respuestas fisiológicas (sudoración, palpitaciones, respiración acelerada), cognitivas (preocupación, inseguridad, sensación de incapacidad …) y conductuales (conductas de evitación, movimientos descontrolados, paralización motora ..)

En la infancia podemos encontrar trastornos de ansiedad asociados a: la ansiedad por separación, miedos y fobias (en la escuela, a los animales, a la oscuridad, a cometer errores, al rechazo etc ..).

Los factores que pueden influir en el desarrollo de un trastorno de ansiedad pueden ser tanto biológicos, genéticos, sociales como familiares.

Las personas más cercanas al niño / a tienen un papel importante en la prevención de los trastornos relacionados con la ansiedad. Los padres y educadores pueden disminuir el impacto de las situaciones o eventos vitales estresantes que vive el niño y pueden educarlo para potenciar sus recursos personales promoviendo nuevas experiencias y fomentando hábitos de vida saludables.

Al trastorno de ansiedad podemos encontrar aspectos asociados como el miedo y la timidez excesiva que nos pueden servir, también como indicadores de alerta.

TIPOS DE MIEDOS

Los miedos son sentimientos totalmente normales en los niños / as que aparecen y desaparecen, a veces, sin darnos cuenta y que van cambiando a medida que los niños / as van creciendo.
Los miedos infantiles varían según el niño / ay las situaciones que vive, pero generalmente los miedos son universales. Empiezan alrededor del primer año de vida, y se presentan con mayor incidencia entre los 4 y 6 años.

Los niños / as comienzan a tener miedo a las personas extrañas, objetos raros, ruidos fuertes, oscuridad, y luego a la muerte, los monstruos, los ladrones etc …. Uno de los miedos más habituales en los más pequeños es la separación de sus padres, que sería el miedo al abandono.

Si su hijo/a padece algún miedo es muy importante que se le transmita tranquilidad y seguridad. Un buen asesoramiento en estos casos os puede aportar las herramientas necesarias para hacer frente a la situación y evitar, que lo que es evolutiva mente normal se convierta en un problema mayor.

Los miedos más generales según la etapa evolutiva pueden ser:

primera infancia

Los diferentes estadios del desarrollo van acompañados de algún tipo de miedo. Es a partir de los 6 meses cuando pueden empezar a experimentar algún tipo de miedo: a las alturas, a los extraños u otros. Estos primeros miedos tienen un componente madurativo en el desarrollo de los niños asociado a su grado de madurez.

En esta etapa también surge la ansiedad de separación.

Entre 1 y 2'5 años se intensifica el miedo a la separación de los padres aumentando el miedo a los extraños. Estos miedos suelen desaparecer a medida que el niño/a crece, sin embargo, en algunos casos puede perdurar hasta la adolescencia y la etapa adulta como rasgo de personalidad y adquiriendo forma de timidez.

En esta etapa, comienzan a aparecer los primeros miedos relacionadas con los animales y los ruidos fuertes como podría ser el ruido de los truenos.

Etapa preescolar (2,5-6 años)

En esta etapa se inicia una evolución de los miedos infantiles lo que va ligada al desarrollo cognitivo del niño. En este momento ya pueden entrar en escena los estímulos imaginarios, los monstruos, la oscuridad, los fantasmas etc. También puede aparecer el miedo hacia los animales la que puede perdurar hasta la edad adulta.

De los 6 a los 11 años

En esta etapa los miedos serán más realistas y no tanto de seres imaginarios y del mundo fantástico.

A quién pueden aparecer miedos relacionados con daños físicos (accidentes), a los médicos, a la sangre, a las inyecciones etc.
Pueden aparecer otros miedos como el miedo al fracaso escolar, miedo al rechazo, miedo a la critica etc.Y el miedo a la separación de los padres ante situaciones hostiles entre los progenitores.

Preadolescencia

A esta etapa disminuyen los miedos a los animales ya estímulos concretos, comienza aparecer miedos relacionados con la preocupación por la crítica, el fracaso, el rechazo por parte de los iguales. También aparecen los miedos derivadas del cambio de la propia imagen corporal.

Adolescencia

Se mantienen los miedos de la etapa anterior, pero surgen con más fuerza las relacionadas con las relaciones interpersonales, el rendimiento personal, los logros académicos, el reconocimiento de los demás …

Disminuyen los miedos relacionados con el peligro y la muerte.

La adolescencia es una etapa de ruptura entre la barrera protectora de la familia y la necesidad de buscar la propia identidad, aspecto que también puede ocasionar angustia y malestar.

TIMIDEZ

A menudo la timidez no es más que una reacción de la persona a una serie de interpretaciones cognitivas que generan miedo y ansiedad. Miedo al rechazo, miedo a equivocarse, emoción que puede ser reconocemos más como vergüenza.

Si bien es cierto que se puede pensar que la timidez es un rasgo de la personalidad, también debemos ver como un aprendizaje que se va reforzando de manera negativa y que con el tiempo puede generar otras patologías asociadas al trastorno de ansiedad.

El niño tímido suele ser una persona tranquila, callada, temerosa, prudente con tendencia a evitar situaciones incómodas y / o consideradas de peligro, no se identifica como una persona que cause problemas y por lo tanto tampoco se considera que pueda necesitar ayuda profesional.

Hay que explorar si este aspecto interfiere el desarrollo social, personal y académico del niño y /o adolescente, y si es así, lleva a cabo un trabajo psicológico individual y de asesoramiento a la familia y en la escuela para adquirir las herramientas necesarias que permitan afrontar sus miedos.

Síntomas de alerta

  • Falta de habilidades sociales. Dificultades a la hora de relacionarse con sus iguales o los adultos
  • Presencia de miedos irracionales
  • Tendencia a evitar
  • Poca autoaceptación y baja autoestima

3-DEPRESIÓN EN LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA

La sintomatología depresiva puede venir determinada por la interacción de diferentes factores tanto biológicos, genéticos, sociales y familiares.

Un estado de ánimo bajo en los niños y adolescentes puede manifestarse a través de múltiples síntomas que pueden enmascarar una disfunción en su desarrollo psicoemocional.

Hay que realizar una buena exploración de todos estos factores para poder determinar el origen de la inestabilidad emocional que presenta nuestro hijo / a.

Síntomas de alerta:

  • Cambios bruscos en el estado de ánimo (pasa del buen humor al mal humor con facilidad)
  • Irritabilidad (enfada fácilmente)
  • Hipersensibilidades (llora con facilidad)
  • Con frecuencia realiza atribuciones negativas sobre él / ella mismo / a (soy inútil, no sirvo para nada, nunca me suerte nada bien).
  • Expresa deseos de muerte
  • Tentativas de suicidio
  • Manifiesta conductas agresivas (se pelea a menudo, no tiene respeto a la autoridad etc.)
  • Presenta alteraciones en el sueño (dificultades para conciliar el sueño, le cuesta despertarse por la mañana)
  • Se observan cambios en el rendimiento escolar (dificultades de atención, disminuye el esfuerzo habitual para hacer las tareas, pérdida de interés)
  • Deterioro de las relaciones interpersonales (se muestra menos simpático, disminuye la participación en los diferentes grupos sociales, deterioro de la relación con los demás)
  • Somatizaciones físicas (dolor de estómago, dolor de cabeza)
  • Pérdida de la energía habitual (se muestra más cansado / a, no muestra interés para realizar actividades)
  • Disminución del apetito

4- TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es un trastorno que se caracteriza por pensamientos, impulsos o imágenes persistentes (obsesiones) y comportamientos o actos repetitivos (compulsiones) que a menudo se realizan como respuesta a una obsesión.

  • Las obsesiones: son representadas por ideas, pensamientos, impulsos o imágenes persistentes intrusivas y sin sentido. La persona intenta ignorar, suprimir o neutralizar las obsesiones con algún otro pensamiento o acción.
  • Las compulsiones: son comportamientos repetitivos que aparecen decididos e intencionales como respuesta a una obsesión. El comportamiento se dirige a neutralizar o prever algún evento desastroso. (Lavarse las manos, contar, comprobar, llamar la atención ..)

Estas obsesiones y / o compulsiones causan malestar e interfieren en el desarrollo, adaptación y funcionamiento de los niños. A menudo el TOC afecta a las relaciones familiares y el rendimiento escolar.

Hay que tener en cuenta que es frecuentes encontrar la presencia de rituales obsesivos normales en la infancia. Por ello se considera importante realizar una buena exploración para poder determinar el origen de la sintomatología presentada y realizar una intervención precoz tanto a nivel individual con el niño / a como con su familia.

Para una mejor atención y considerando la gravedad de los síntomas la INTERVENCIÓN en estos casos y para hacer un buen acompañamiento al niño / adolescente ya la familia se realiza a DOMICILIO, trabajando de esta manera en su contexto natural.

5- CONTROL DE ESFÍNTERES

El control de esfínteres es un proceso de aprendizaje de los hábitos de hacer pipi y caca y que va asociado a un proceso de maduración nerviosa. Por ello, aunque las edades son orientativas, hay que tener en cuenta el proceso madurativo del niño.

Hacia los 18 meses el niño ya puede anticipar la sensación de pipi e identificar que se siente mojado, pero es a partir de los 2 años cuando comienzan a tener percepción del deseo de hacer pipi y caca, primero de día y más adelante de noche. La mayoría de los niños / as consiguen el control diurno entre los 2 y 3 años y sobre los 5 años el control nocturno.

El control de los esfínteres es un momento del desarrollo de nuestros hijos que requiere de un ambiente tranquilo y relajado.

No existe una edad exacta para retirar el pañal, debemos tener en cuenta la madurez biológica y psicológica del niño / a, pero si lo hacemos correctamente en el tiempo, lo que hacemos es estimular las funciones cerebrales, con lo cual el niño ejercerá más el sistema nervioso.

Los trastornos asociados a la falta de control de Los esfínteres son la enuresis (control del pipi) y la encopresis (control de la caca). Aunque suelen desaparecer de manera espontánea, es un tema que no se debe ignorar. Es necesario una valoración exhaustiva tanto a nivel médico como psicológico para determinar las causas y sobre todo no ridiculizar ni castigar al niño / a.

ENURESIS

La enuresis es la realización no voluntaria de orina durante el día y / o durante la noche, más allá de los 4 o 5 años, etapa en la que el niño / a ya está preparado.

Principales factores:

  • Problema físico.Primer elemento que hay que descartar.
  • Introducción del hábito más tarde de la etapa recomendada.
  • Factores psicológicos.Elementos que pueden interferir emocionalmente al niño como el nacimiento de un hermano, proceso de separación de los padres ….
  • factores hereditarios
  • Ciclo del sueño muy profundo
  • Puede ir asociado a otros trastornos o malestares emocionales.

ENCOPRESIS

La encopresis consiste en que el niño hace caca de manera repetida o involuntaria, en lugares que no son adecuados, a un edad en la que se espera que ya haya un control, es decir más allá de los 4 o 5 años .

Principales factores:

  • Un mal hábito de aprendizaje. Exigir el control antes de tiempo o demasiado tarde.
  • estreñimiento crónico
  • Puede ir asociado a otros trastornos o malestares emocionales

6- DIFICULTADES RELACIONALES. HABILIDADES SOCIALES

Las Habilidades Sociales se refieren a la manera que tenemos las personas de interaccionar y relacionarse con los demás.

Estas habilidades están formadas por una amplio abanico de ideas, sentimientos, creencias y valores que son fruto del aprendizaje y la experiencia y que inciden en las actitudes y conductas que tenemos las personas a la hora de interaccionar con los demás.

Las habilidades sociales son imprescindibles para que los niños / as se adapten al entorno en el que viven, habilidades que más adelante les permitirán desenvolverse en el mundo social.

Saber desarrollar socialmente y entender la relación con los demás es necesario para tener una vida emocionalmente sana.

Los niños / as con pocas habilidades sociales:

  • Tienen dificultades para expresar deseos y opiniones
  • Manifiestan problemas de autoestima
  • Se muestran tímidos. Dificultades para relacionarse con los demás
  • Pueden mostrar dificultades académicas por miedo a preguntar
  • Muestran malestar emocional

Un trabajo basado en las habilidades sociales permite desarrollar las capacidades necesarias para afrontar con éxito las relaciones con los demás y mejorar la autoestima de los niños / as.

7- ACOSO ESCOLAR. BULLYING

En toda relación es normal que aparezcan conflictos como contraposición de intereses, y cuando estas situaciones se dan no son malas en sí mismas si se saben manejar bien.

Es importante diferenciar entre los conceptos de: violencia escolar y abuso escolar. En el primer caso los episodios de violencia son esporádicos, mientras que cuando hablamos de abuso escolar la victimización se produce durante un período de tiempo prolongado, la intensidad es diaria y se caracteriza a por la desigualdad de fuerzas entre el abusador y la víctima.

Llamamos acoso entre escolares a las conductas de maltrato y victimización entre iguales. Se trata de una violencia que se va instalando poco a poco, basada en insultos, amenazas y / o mensajes, ya sea con el móvil, el correo electrónico, en la agenda, en la mesa, en la pizarra de clase o cualquier otro medio.

Se realiza de manera muy sutil, escondiéndose la de los adultos. Es como una persecución física y / o psicológica que realiza un alumno / a contra otro alumno / a, víctima de repetidos ataques.

Estas acciones repetidas, negativas e intencionadas sitúan a la víctima en una posición de la que difícilmente puede salir sola, ya que sus efectos provocan un descenso de la autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos.

No se trata de conductas organizadas, en las que se busca la confrontación, ni actos de vandalismo y violencia que se pueden manifestar en el entorno escolar, sino que se llevan a cabo dentro de las relaciones observables de la escuela o IES, escondidas casi siempre los adultos, pero conocidas por el resto de compañeros.

TIPO DE ACOSO ENTRE IGUALES

Podemos hablar de diferentes tipos de maltrato, a menudo aparecen varios de manera simultánea.

FÍSICO: pegar, pellizcar, amenazar con arma, ocultar objetos, romper objetivos, romper cosas, robar pertenencias, empujar.

VERBAL: burlarse públicamente y en solitario, difundir rumores, poner motes, hablar mal.

PSICOLÓGICO: afectar la autoestima del individuo y fomentar la sensación de miedo.

RELACIONAL o SOCIAL: rechazar, ignorar, humillar, excluir continuamente.

ACTIVOS: cuando hay violencia en la acción.

PASIVOS: cuando hay omisión de afecto y de atención a la persona, gesto de indiferencia, cuando no se hace nada para evitar el sufrimiento del otro.

CARACTERÍSTICAS DE SUS PROTAGONISTAS

Cuando se dan las relaciones de maltrato aparecen roles muy bien definidos: el Agresor, la Víctima y el Grupo Clase (espectadores).

EL AGRESOR

El agresor puede actuar solo o en grupo. Suele ser una persona a la que le gusta mandar y manipular a los demás. Mostrar abiertamente actitudes violentas, tiene poco autocontrol emocional, es muy hábil socialmente y en algunos casos, él también ha sido víctima de malos tratos, tanto físicos como emocionales por parte de su entorno.

Generalmente los agresores saben que pueden obtener éxito y poder con su actitud. Son desconfiados, porque no lo han aprendido a hacerlo con ellos mismos, no tienen sentido de la norma.

A pesar de que estas características suelen ser habituales y pueden parecer tópicas, también hay casos en que el agresor no tiene este perfil. Un buen alumno también puede convertirse en agresor, en todo caso, la clave del comportamiento está en hacer daño para sentirse bien.

En ocasiones no son plenamente conscientes de que están haciendo tanto daño. Pueden pensar únicamente que se están divirtiendo.

Cuando el agresor es un chico suele utilizar estrategias donde se hace uso de la fuerza: golpes, palizas etc. Por el contrario, cuando el agresor es una chica el tipo de acoso suele ser más psicológico y social: crear chismes falsas, difamar y sembrar rumores.

Tipos de agresores

  • Activo: se relacionan directamente con la víctima.
  • Indirecto o pasivo: dirige o induce a veces a sus seguidores para que realicen actos de violencia con sus víctimas.

LA VÍCTIMA

Es quien recibe los ataques, a menudo se encuentra aislado, es más bien poco hábil socialmente ya veces le cuesta relacionarse y tener amigos. Suele ser formal, educado e inhibido, y es por eso que el agresor se fija en él como presa fácil. Los resultados de estas relaciones de acoso provocan una disminución de la autoestima y un estado permanente de ansiedad y angustia. Una persona inteligente • inteligente y con recursos personales también puede convertirse en víctima, pero le será más fácil salir de este rol.

Tipo de Víctima

  • Activa y proactiva: suelen ser alumnos con dificultades de concentración y atención, y tienden a comportarse de manera irritante, lo que sirve al agresor para excusar su comportamiento agresivo.
  • Pasiva: es el más frecuente. Son inseguros. Se muestran callados ante la agresión. No responden ni al ataque ni al insulto.

LOS COMPAÑEROS DE CLASE (ESPECTADORES)

  1. Los espectadores: no quieren tomar posición. Su actitud es «esto que pasa no es mi problema", intentan ser neutrales, a veces por miedo «no sea que si me opongo termine como él / ella".
  2. Los partidarios: no toman parte activa pero apoyan el agresor, mostrando su conformidad y un cierto grado de apoyo con la situación provocada.
  3. Los seguidores: no empiezan la agresión, pero toman parte activa y col • laboren dando algún golpe, patada, insultos, o bien se ríen.Diríamos que refuerzan la actitud del agresor.
  4. Los defensores pasivos: no les gusta esta situación y piensan que habría que ayudar a la víctima, pero no lo hacen ni saben cómo hacerlo.
  5. Los defensores activos: no les gusta la agresión y ayudan a la víctima o al menos lo intentan.

La víctima suele tener poco apoyo, más bien puede darse el caso de que los compañeros se añaden y amplifican el proceso. Esto se explica porque por un lado, piensan que si están al lado o ayudan a la víctima pueden acabar como él / ella y por la otra, porque creen que mientras atacan al otro ellos están fuera de peligro.

SEÑALES DE ALERTA

  • Fracaso escolar y / o bajada en el rendimiento académico.
  • Niveles altos de ansiedad
  • Bajo estado de ánimo
  • Somatizaciones (dolores de cabeza, dolores de estómago …)
  • Fobia a la escuela.Aparecen estrategias de evitación.
  • Aparecen conductas regresivas (hacerse pipi)
  • sufren pesadillas
  • Dificultades para conciliar el sueño
  • Pérdida del apetito

ACTUACIÓN E INTERVENCIÓN

La intervención en situaciones de acoso escolar se lleva a cabo en diferentes ámbitos: a nivel individual (víctima y agresor) a nivel de aula (grupo clase) y con las familias.

A nivel de intervención clínica e individual hay que lleva a cabo un trabajo basado en la educación emocional, resolución de conflictos y habilidades sociales. El objetivo es aportar estrategias para que tanto la víctima como el agresor adquieran los recursos necesarios que les hagan conscientes de sus conductas, de los efectos que producen en los otros y asumen habilidades para afrontar y gestionar los conflictos.

8- AUTOESTIMA - AUTOACEPTACIÓN

La aceptación de uno mismo es muy importante ya que este es el motor para tener una vida plena y saludable.

Durante el desarrollo del niño suelen aparecer muchas alteraciones de la conducta que son normales y forman parte de su proceso de crecimiento. Pero, en ocasiones, aparecen conductas que se van alimentando de manera negativa y ocurren un problema.

La baja autoestima y / o la no autoaceptación se manifiesta a través de diferentes comportamientos y / o sentimientos como la timidez, el miedo, la angustia, la tristeza, la inseguridad, la excesiva dependencia del adulto y la tendencia a no realizar alguna actividad académica, deportiva o social por miedo al fracaso y/o al rechazo así como mentir y culpar a los demás de sus errores y mostrar conductas agresivas.

Un niño / a con buena autoaceptación de sí mismo muestra deseo de superación, afronta retos, se responsabiliza de sus actos, muestra confianza en sí mismo y sus capacidades y establece interacciones positivas con los demás.

Es muy importante detectar los síntomas y valorar la percepción que el niño / a tiene de sus vivencias y experiencias en relación a los diferentes ámbitos: académico, social, familiar y sobre la imagen que tiene de sí mismo.

Intervenir lo antes posible hará que como padres puedan ayudar a sus hijos a desarrollar un buen concepto de ellos mismos.

9- ADICCIÓN A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

La progresiva incorporación de las nuevas tecnologías en las diferentes actividades productivas de creación y ocio, así como la expansión de las redes de comunicaciones a todos los ámbitos de la vida ciudadana, constituyen dos fenómenos que visualizan los cambios que está experimentando nuestra sociedad.

Estas nuevas tecnologías han abierto un campo de amplísimas posibilidades a todos los niveles, la mayoría positivas, pero también han supuesto unos riesgos. El problema no se centra en la tecnología sino en el uso que hacemos las personas y sobre todo la población infantil y juvenil.

La adicción a las nuevas tecnologías se caracteriza por un conjunto de conductas de tipo obsesivas que inicialmente pueden resultar agradables pero con el tiempo ocurren incontrolables para el sujeto. Al igual que ocurre con otras adicciones el chico / a acaba realizando la conducta para reducir el nivel de ansiedad que le produce el hecho de no realizarla.

En este caso no estaríamos hablando de una adicción física sino de carácter psicológico.

Síntomas de alerta

  • Fracaso escolar.
  • El uso de las nuevas tecnologías pasa a ser el centro prioritario de la persona, se abandonan aquellas actividades que antes eran gratificantes para el chico / a.
  • Se observa un aislamiento tanto social como familiar.
  • Se produce una desorganización en las rutinas del sueño y la alimentación.
  • Se establece una comunicación agresiva. Discute con facilidad.
  • Tendencia a mentir para justificar y / o tapar sus conductas.

Los jóvenes más susceptibles a desarrollar una adicción de este tipo son:

  • Jóvenes que mantienen poca comunicación con las figuras de referencia (padres).
  • Baja autoestima, tendencia a huir de un mundo adulto que les resulta hostil, refugio en las nuevas tecnologías.
  • Inseguridad.
  • No aceptación de la propia imagen corporal.
  • Chicos / as tímidos con pocas habilidades sociales y dificultades para relacionarse.